Un presupuesto personal es una herramienta que te ayuda a gestionar tu dinero de manera ordenada. Básicamente, consiste en planificar cuánto dinero tienes, cuánto gastas y cómo ahorrar o invertir para poder cumplir con tus objetivos financieros.

Una forma de verlo, es como si fuera una carta de navegación, de esas que usan los marineros. Estos navegantes usan una carta para planificar su ruta y asegurarse de llegar a su destino sin desviarse. Asímismo, un presupuesto te ayuda a trazar el camino adecuado para gestionar tus finanzas y alcanzar tus metas.

Aquí están las partes más importantes:

Tus ingresos son el puerto de partida en la carta de navegación, el lugar donde comienza tu viaje. Es lo que tienes disponible para comenzar a “navegar” por tus finanzas.

Tus gastos son como los obstáculos, islas o corrientes que puedes encontrar en el mar. Si no estás atento a ellos y no tienes una carta de navegación (es decir, un presupuesto), podrías terminar gastando más de lo necesario, lo que podría hacerte perder rumbo y retrasar tu viaje.

El ahorro o la inversión son tu destino final, el lugar al que quieres llegar. Con una carta de navegación bien trazada (tu presupuesto), sabes exactamente qué rutas tomar para llegar allí, cuánto dinero necesitas ahorrar cada mes o qué metas financieras quieres alcanzar.

Entonces, en lugar de escuchar la palabra “presupuesto” y asociarla con algo restrictivo o negativo, de ahora en adelante piénsalo como un elemento que está de tu lado y te ayuda a conseguir lo que quieres.

¿Por dónde empiezo?

La pregunta del millón, y justo la que muchas veces nos detiene. Pero respira, acá te dejo un paso a paso para que crees tu propia carta de navegación y que el mar de tus finanzas ya no te maree.

Paso 1: Conoce tus ingresos

Primero, averigua cuánto dinero recibes cada mes. Esto incluye principalmente tu salario, y ya en otras instancias tus ingresos adicionales (freelance, ventas, etc.) o cualquier otra fuente de dinero que tengas. Anótalo todo. Esto es lo que tienes para trabajar, tu “puerto de partida”.

Paso 2: Haz una lista de tus gastos

Haz un inventario de todos tus gastos mensuales. Esto incluye:

  • Gastos fijos: Alquiler, hipoteca, servicios (agua, luz, internet), transporte, etc.
  • Gastos variables: Comida, entretenimiento, compras, salud, etc.
  • Ahorros e inversiones: Lo que decides apartar para el futuro, aunque sea una pequeña cantidad.

Puedes usar una hoja de cálculo, una app de finanzas o simplemente escribirlo en papel (al final de este post encuentras mi plantilla). Es importante ser honesto y tener en cuenta todo lo que gastas, por pequeño que sea.

Paso 3: Categoriza tus gastos

Divide tus gastos en categorías. Algunas categorías comunes son:

  • Vivienda
  • Alimentación
  • Transporte
  • Entretenimiento
  • Ahorros
  • Salud

Esto te ayudará a ver en qué áreas estás gastando más y en cuáles podrías ahorrar.

Paso 4: Compara ingresos y gastos

Ahora, compara tus ingresos con tus gastos:

  • Si tus ingresos son mayores que tus gastos, ¡genial! Puedes destinar una parte de ese excedente al ahorro o inversión.
  • Si tus gastos son mayores que tus ingresos, es hora de revisar y ajustar. Es probable que debas reducir algunos gastos, sobre todo los variables, para equilibrar las cuentas.

Paso 5: Ajusta tus gastos, si es necesario

Revisa cada categoría y evalúa dónde podrías recortar:

  • Gastos variables como comer fuera, suscripciones no esenciales o compras impulsivas pueden ser áreas donde puedas ahorrar.
  • Gastos fijos como servicios, internet o seguros pueden necesitar una revisión para ver si hay opciones más económicas.

Recuerda que un presupuesto no es rígido, puedes ajustarlo según lo que vayas aprendiendo de tus hábitos.

Paso 6: Define tus metas financieras

Decide lo que quieres lograr con tu dinero. Puede ser:

  • Pagar deudas
  • Ahorrar para un fondo de emergencia
  • Comprar una casa o un auto
  • Ahorrar para unas vacaciones o alguna compra que quieras

Estas metas te darán la motivación para seguir el plan. ¡Son tu destino final en el mapa!

Paso 7: Asigna una cantidad para ahorro e inversión

Siempre intenta apartar algo para ahorrar. Aunque sea una pequeña cantidad al principio, lo importante es empezar. El porcentaje recomendado es entre el 10% y el 20% de tus ingresos, pero ajusta según tu situación.

Paso 8: Revisa y ajusta regularmente

Un presupuesto no es algo estático. Revísalo al menos una vez al mes para asegurarte de que estás en el buen camino. Por ejemplo, al iniciar el mes puedes establecer tus valores previstos y al final del mes puedes completar los valores reales, para poderlos comparar y analizar. Si algo cambia, como un aumento en tus ingresos o un gasto inesperado, ajústalo para que siga siendo realista.

A mi me sirve poner una cita en mi calendario para revisar esto. Puede ser algo tan pequeño como 1h al mes, pero tiene un impacto grande en mi manera de organizarme y así poder estar tranquila. También sirve que sea un espacio amigable: pon música agradable de fondo, ten una bebida que te gusta, usa colores o herramientas que te hacen feliz. No tiene por qué verse como una tarea obligada ni estresante, en lugar de eso, conviértelo en un hábito que disfrutes.

Paso 9: Mantén el enfoque

La clave es la consistencia. Si bien es normal tener meses con gastos imprevistos, trata de mantenerte fiel a tus metas. Usa tu presupuesto como una guía para no perderte.

No todas las metas deben ser grandes. Sirve tener metas pequeñas y celebrarlas, para que regularmente quieras seguir haciendo este seguimiento. Por ejemplo, tu primera meta puede ser hacer un borrador inicial de tu presupuesto. Aquí encuentras mi plantilla (con montos inventados, pero que te dan una buena idea de qué categorías e items incluir), por si quieres algo de estructura para empezar.

Deja un comentario cuando hagas el tuyo, así lo celebramos juntos 🙂